“Hay que meter mano. Lo sabrán estos días”. La frase de Hugo Colace fue tan breve como elocuente cuando le consultaron por el “11” que saldrá esta noche, desde las 22 frente a Estudiantes de Río Cuarto. El mensaje abrió la puerta a cambios, algo que hasta ahora el cuerpo técnico había evitado: pese a los resultados adversos, la base de Atlético Tucumán se sostuvo casi sin retoques.

En las primeras fechas, el entrenador no alteró el esquema, realizó apenas variantes puntuales y se mantuvo fiel a su idea: intrensidad, presión alta y fútbol vertical. La identidad no estuvo en discusión. Lo que sí empieza a estarlo son algunos nombres.

El rompecabezas en el lateral izquierdo

De cara al cruce en el “José Fierro”, una modficación en el lateral izquierdo será inevitable. Luciano Vallejo fue expulsado en los minutos finales en Junín y deberá cumplir una fecha de suspensión. Ignacio Galván, por su parte, tampoco estará disponible, dado a  las molestias musculares que sufrió en el calentamiento previo al duelo ante Sarmiento.

Ante ese escenario, las opciones que maneja el DT son Maximiliano Villa y Ramiro Paunero. El uruguayo parte con ventaja: si bien su posición natural es el lateral derecho, también ha sido utilizado como marcador central e incluso sumó minutos por la izquierda. Paunero, en cambio, es la alternativa específica para el puesto, aunque con escasa experiencia en Primera.

¿4-3-3 o doble "9"?

Además, el entrenador también evalúa ajustes en la estructura táctica que sostuvo en este inicio. Una posibilidad es el ingreso de Carlos Abeldaño, lo que implicaría modificar el dibujo: pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2 para ganar presencia en el área. Otra es la presencia de Alexis Segovia, de más velocidad y uno contra uno.

Domínguez y Godoy piden pista

La otra alternativa es la inclusión del paraguayo Javier Domínguez, quien podría ocupar el lugar de Gabriel Compagnucci. En ese caso, Renzo Tesuri dejaría su rol de interior para recostarse sobre la banda derecha. Por último, también se evalúa el ingreso del volante Lautaro Godoy, de buenos minutos en Junín.

Más allá de los nombres que finalmente aparezcan en la planilla, el mensaje parece claro. El DT no pretende renunciar a su idea, sino fortalecerla. Intensidad, presión y vocación ofensiva seguirán siendo las banderas. La diferencia es que ahora el equipo necesita que ese libreto tenga traducción directa en el marcador.

Porque esta noche no se trata sólo de cambiar piezas. Se trata de que, por fin, el plan venga acompañado con un triunfo.